Nací en San Salvador, un 13 de julio de 1990. Fui hija única durante cuatro años, luego llego a mi vida mi pequeño hermano; mi padre murió cuando yo apenas tenía cinco años, desde ese momento, mi madre ha luchado por sacarnos adelante.
No es fácil plasmar en papel quién soy en realidad, es menos complicado sentir quién soy que decir quién soy. Mi nombre es Vanesa Yamileth Lemus Magaña, afortunadamente soy, el resultado de muchas experiencias vividas, de valores y paradigmas recibidos en casa adquiridos a lo largo de la vida, a punta de caricias o de golpes, pero aprendidos y no olvidados. Soy complejidad y estilo, soy romanticismo y realidad…
Mi carácter se ha forjado poco a poco, mis sentimientos, mi presente y mi pasado se han mezclado de tal forma que me he convertido en una mujer sonriente y optimista, que sufre y que goza con cada día que pasa, pero que no se rinde. Definitivamente soy como todo ser humano “complicada”…
Respecto a mis cualidades, con la que más me identifico, es con la perseverancia, ya que esta cualidad es la fuente de toda la realización de sueños y metas, pues la persona que se da por vencida sin intentarlo, nunca triunfa, siempre se queda con falsas esperanzas y nunca florece. A parte de ello, poseo muchos valores, por ejemplo, la responsabilidad, solidaridad y puntualidad.
Cada quien es responsable de vivir su vida como se le plazca, pero… cada momento, cada segundo de nuestra existencia vivimos en un teatro; aunque jamás se nos haya cruzado por la mente actuar, todos somos los protagonistas de nuestras vida.
Es inevitable que a veces nos sintamos en una tragedia y otras en el extremo más ridículo de una comedia; y creemos que hemos de entusiasmar a ese público que ha venido a ver nuestra obra cuando ignoramos que ese público somos nosotros mismos. Ese aplauso no vendrá dado por nuestras lágrimas ni por nuestros gozos, ni tan siquiera por un acto bien acabado; sino por el aprendizaje al que nos sometemos al comenzar la obra y la emoción que seremos capaces de causar a aquél que nos observa; poco a poco vamos formando una historia, la historia de nuestra vida. Nuestra mayor actuación no es frente a miles de personas sino frente a nosotros mismos.
Yo jamás he actuado para otros, pero sí actúo en el escenario más importante del mundo, donde puedo ser el verdugo o la víctima de mis actos, mi escenario favorito, la vida, porque nunca sabré cuando se cerrará el telón.

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