viernes, 20 de febrero de 2009

Quejas de un confidente


¡Que agotamiento! Jamás me dejas descansar. Ya han pasado dos días desde que me cargaron. ¿Qué acaso olvidaste quien soy? Mi batería en la parte superior derecha te indica que estoy descargado. ¡Ya era hora… Vane! Por fin me conectaste a mi cargador.

Por la noche me enfrento a la oscuridad, allí me doy cuenta que el cielo no es mas que una copia de tu alma, y que ves las cosas como crees que son.


¡Mensaje…! ¿Qué pasa…? ¿Tan temprano…? No lo puedo creer, es sábado y son las 7:30 ¿Quién es el malvado que te escribe tan de madrugada y se atreve a despertarme? Claro, ya lo sabía… tenía que ser él… al que llamas baby… Ya me tienen aturdido; sí ya te observé, si mi melodía suena corres a contestar. Tú me necesitas, soy indispensable para tì, además, el resto de tus pertenencias me envidian al observar como me mimas. Acéptalo, yo soy tú consentido; si hasta duermo contigo.


Ya han pasado las horas y yo sigo encerrado en tu cartera. ¿Qué estas haciendo…? Veo la luz, tus suaves manos se aproximan para tomarme… Haaa!!! Es hora de hablar; marcas mis números con cuidado para no dañarme, esperas poco tiempo a que te contesten, y le das rienda suelta al habla. Después de cada llamada o mensaje me doy cuenta de lo que sientes.


Soy tu confidente. He vivido junto a tì la dificultad de tus verdades. Eso sin mencionar las palabras que te entregaron las sonrisas…


Ahora te veo en la distancia recorrida. Tú no eres mi dueña, eres el catalizador exacto de mi vida, la batería nuclear que da energía al viaje de mi existencia.



A quien la encuentre:

Es un viernes por la noche y he tomado la decisión de acabar con este sufrimiento. Sé perfectamente que le causaré mucho dolor a mi madre y talvez a mi mejor amiga, pero no puedo continuar fingiendo que no pasa nada y que mi vida es color de rosa. Si algo tengo claro a mis 19 años es que esta acción es un pecado, pero no puedo dar marcha atrás.

Mamà: Sé que estás llorando amargamente mi adiós, no puedo pedirte que no lo hagas, quiero que sepas que te amo siempre fuiste mi amiga. Te preguntas por qué lo hice, por qué no hablé contigo; pero simplemente no podía. Mi corazón estaba desgarrado, todo había perdido el sentido. Cada mañana al despertar me preguntaba si de verdad existe un Dios y si es así, por qué permitió que mi vida tomara este rumbo tan lleno de obstáculos. Mamita, perdoname la decepción que me causó Marcus al terminar con nuestra relación fue muy grande, mi vida giraba a su alrededor y simplemente murieron mis ganas de vivir. Perdoname por causarte todo este dolor, mamà te amo.

Amiga: tú siempre estuviste a mi lado en las buenas y en las malas, pero en este momento no pude acudir a ti porque ya no podías hacer nada por mí. Lo siento, amiga, solo deseo lo mejor para ti y olvida que me conociste. Te quiero, chao para siempre.

Bebé: a ti te dedico mis últimas palabras, sè que ya no querías saber nada de mí y eso me dolió; es la razón por la que he tomado esta decisión. Tú acabaste con mis sentimientos; ahora, yo termino el trabajo que tú dejaste incompleto. Te amo y así será siempre, no quiero interferir en tu vida; así que hoy viernes a las 10:00 pm ingerí un veneno letal, ya comenzó a hacer efecto, en cuestión de minutos moriré. Lo único que lamento es no haber probado tus dulces besos por última vez, esa linda sensación del contacto de tus labios con los míos; hermoso, simplemente hermoso.

Ya estoy muriendo, no sé si algún día te permitirán leer esto, pero en mi último aliento he dicho: “te amo”
martes, 10 de febrero de 2009

Siempre estarè contigo



Siempre fuiste mi niño,


siempre estuve contigo.


incluso en el instante literal


de algunos siempre agobiados


que te congelaron la mirada,


o cuando tu última luna de oro


me pidió cabalgar el corcel


de tu primer suspiro enamorado.


Siempre estaré contigo,


siempre serás mi niño…


No temas a la oscuridad

ni te desanimes por la lentitud del alba:

los días y las noches

también suelen entregarnos

ramilletes de esperanza

y toneladas de valor.


Por eso no mezcles tus lágrimas

con el llanto de la tormenta.

ni desprecies

la piel desnuda del verano,

ni te asustes con los colmillos helados

del invierno:

apenas son fenómenos naturales

que ayudan a templar nuestro carácter.

Ten siempre presente:

en el invierno enjuga en tu conciencia

el más calido de los veranos,

y el verano refréscate

con tus tormentas interiores.

Muchas cosas están en ti,

como el polen en la rosa,

la miel en el panal,

o la música en el viento.

Sólo es cuestión de buscar,

de encontrar entre tus venas

la saviazul de tus ilusiones.



Por la noche enfrèntate a la oscuridad.

Dale la cara.

Estrèchale la mano.

Considera que cada tramo de penumbra

te aproxima a un manantial resplandeciente,

y que cada rayo de luz

surge como mariposa traviesa

de la crisálida transparente de la niebla.

Aun así manténte ecuánime.

Evita llorar en medio de la oscuridad:

las lágrimas te impedirían ver

la bondadosa sonrisa de las estrellas.



Y por nada del mundo

dejes de amar el firmamento

¡Abrázalo!

¡Mímalo!

¡Acarícialo!

¡Utiliza tu escalera interior

y sube hasta el terciopelo de las nubes!



Allí te darás cuenta

que el cielo

no es más que una copia de tu alma,

y que ves las cosas

como tú crees que son.

Al amanecer no te lamentes

por la lentitud con que sale el sol.

Alégrate de que la naturaleza

te dé la oportunidad

de ser especial en ese instante ,

porque en tanto la sonrisa del astro

ilumina tu piel

tú ya has iluminado con tus ojos

el candente espíritu del sol.



Además,

hay otra razón no menos importante:

a veces el tiempo prolonga su mirada

para bañarse en el manantial de la eternidad.



Quédate con ella.

Aférrate a sus bordes y tómale las ramas.

Fíjate a sus raíces,

y bebe su esencias con la misma sed

que el nómada bebe la esperaza del oasis.

Deja que la porción de tiempo

nazca cuando muera,

y vive tú como ella viviría.



Acepta con humildad la ordalía cotidiana

y supera cada obstáculo

como si fuera el último en tu vida.


Recuerda siempre

-en la resplandeciente intimidad

De tus paradojas humanas-

que sólo los espíritus eternos

tienen derecho a pisar

las mismas huellas de Dios.




¡Marica, no te me acerques!, ¡Lo gay se pasa!, ¡Protejan a los niños, los pueden contagiar! Por increíble que parezca hay personas que padecen de homofobia, irónicamente se instala dentro de la misma comunidad gay. El rechazo no es explícito ni está encaminado directamente a la discriminación, pero sí al rechazo de estereotipos, conductas y hasta formas de pensar.
De acuerdo con la Real Academia Española, discriminar es dar un trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos y sexuales. La homofobia es, efectivamente, un tipo de discriminación que se deriva de las actitudes que una persona tiene con respecto a una orientación sexual que no es la heterosexual.

Todo ser humano tiene derecho de explorar su sexualidad. En la actualidad, no es algo que pueda presentarse abiertamente en la calle o en algún otro espacio público, particularmente en nuestro país, donde la homosexualidad se ha convertido en algo “políticamente incorrecto”, y despierta la desaprobación y rechazo de la iglesia y de quienes se rigen por las buenas costumbres y lo tradicional.


No entiendo ni comparto que en nuestra sociedad se discrimine a una persona por su preferencia sexual. Los homosexuales, lesbianas y travestis tienen los mismos derechos como salvadoreños. En nuestro país, 7 de cada 10 personas no toleran a los gay. Los homosexuales sufren un maltrato físico y psicológico de parte de nuestra sociedad machista. Todos debemos expresar nuestra sexualidad libremente, siempre y cuando, no dañemos la integridad moral.


Los medios de comunicación influyen en crear una mala imagen de los homosexuales. En las películas, programas radiales y en series de televisión se nos muestra un estereotipo de la comunidad gay.


La experiencia de Mónica Taher, directora del Programa para la Gente de Color del grupo Gay & Lesbian Alliance Against Defamation (GLAAD) de los Estados Unidos y cuya misión es vigilar y asegurar que la representación de la comunidad gay no sea violentada, es una claro ejemplo del maltrato y discriminación que sufren los homosexuales.


Mónica cuenta que por el hecho de ser lesbiana, padeció muchísima discriminación durante su juventud en El Salvador. Pero describe que los actos contra ella no fueron su primera experiencia personal a la homofobia. Ella recuerda que había oído términos ofensivos por la radio y la televisión, y que creció teniendo dificultad con su orientación sexual viendo la manera sensacionalista en que los medios demonizaba la gente


En muchos países de América Latina, la comunidad gay ha vivido experiencias semejantes. El uso de palabras ofensivas para referirse a las personas homosexuales siguen siendo expresadas y aceptadas dentro de la vida cotidiana, inclusive en la televisión y el cine.


Todos tenemos el derecho de elegir nuestras preferencias sexuales, debemos aceptar a los demás tal como son; porque la homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia sí.


Por las calles de San Salvador pasea una chica aparentemente normal. A ella le gusta que la miren. Mientras avanza, se da cuenta de que todos la observan como si ella fuera una cosa rara. Jenny se pregunta: ¿qué es lo que sucede?, mientras una señora vieja, arrugada y pequeña grita: “Auxilio, delincuente”. La joven se dirige a la señora y le pregunta: ¿delincuente yo? La anciana, indignada, le responde: “Su ceja… tiene un arito en la ceja; eso es solo de delincuentes”.

Puede afirmarse que en El Salvador las perforaciones o piercings no son del todo aceptadas. Se considera que los jóvenes que los portan son delincuente o inadaptados; para los adolescentes es una forma de embellecer el cuerpo, así como lo son los implantes de seno o la liposucción. La colocación de los piercings ha ido creciendo al mismo nivel que las tribus urbanas como los emos, punk y los roqueros. Según la asociación de tatuadores, más de 1000 jóvenes de 13 a 20 años se perforan la nariz, lengua, labios y cejas cada día.

Las primeras perforaciones datan del año 709 a de C, probablemente los primeros en perforarse, fueron los mayas.

Los piercings han tenido tal impacto que jugadores de fútbol, basketball, artistas, cantantes y adolescentes lucen sus distintas perforaciones. Jóvenes como Matt Robinsón (el último en entrar al libro Guiness), han llegado a tener1016 piercings.

Después de todo, las perforaciones son una moda nada más, aceptada o rechazada por la sociedad. Los jóvenes seguirán utilizando pequeños aros o pendientes que portan con orgullo y cierta rebeldía.

Si cada joven que porte una perforación en cualquier parte de su cuerpo es visto como delincuente, ¿por qué no criticamos a los pop estar? Ellos, tienen el derecho de provocar controversia, entonces, los jóvenes que están perforados ¿qué son? rebeldes, delincuentes, pop estar o simplemente se expresan con este accesorio.




“No comprendo lo que sucede (…)¿qué pasa mamá ?(…) alguien contésteme(…) ¿por qué todo el mundo llora?(…)¿Qué ocurre? ¿Por qué hay una ambulancia afuera de la casa? ¿murió? ¿todo está bien? ¿Por qué no me dejan pasar?(…) Pedro Luis está aquí.
¡Mamá! ¿Estás bien? Seño Denia, ¿por qué mamá no me contesta? todos están ahí, ¿por qué todos lloran? ¿qué pasa? ¡no lo puedo creer! ¡nooo! Eso no es posible, pero anoche ella estaba bien, no me digan que no llore, no me toquen, no me importa, quiero verla.(…)

24-10-00
Las palabras van y vienen, el recuerdo de ese día me atormenta, aún no supero lo que sucedió en mi casa. Han pasado nueve años y aún siento que todo fue ayer; por las noches el recuerdo de su rostro dormido viene a mi mente. Todo sucedió el 24 de octubre de 2000, regresaba del colegio cuando vi un movimiento inusual en mi hogar, era demasiado temprano para que mamá estuviera allí; además qué hacía Denia (la mejor amiga de mi mamá ) en la antesala; intenté entrar pero no me lo permitieron. Me quité los patines, los tirè en algún lado, entré y Denia me abrazó, me vio fijamente y dijo: “Sé fuerte… eres el apoyo de tu mamá …”, “…tu abuela está en un lugar mejor”.

Caminé al cuarto de mi abuelita, pedí permiso para entrar, me senté en la cama y contemplé a esa persona que por diez años me cuidó. Tomé su mano, aún estaba tibia, lloré amargamente por no haberle dicho cuánto la quería; en mi mente solo veía el recuerdo de la noche anterior cuando mi abuelita quería darme una nalgada por malcriada y por mi rebeldía estùpida no lo permití; lloré como nunca lo había hecho; a mi corta edad la vida me daba una lección. Con voz quebrada, mi mamá me dijo: “Hija, ya nos vamos a la funeraria”

25-10-00
Pasamos dos noches velando a mi abuelita Toña, esperando por mis dos tíos; igual no pudieron venir. Ya no puedo más, todos estamos cansados. Los alumnos de mi mamá están aquí, los maestros, amigos de mi tía, compañeros de mis primos, en fin, personas que no conocía. “Lo siento mucho”, “comprendo su dolor”, qué frases mas frías… Nadie puede imaginarse lo que nosotros sentimos. Son las 11:30pm y a pesar de que ya tenemos más de 30 horas aquí, la funeraria sigue llena. Necesito dormir, mañana será un día muy largo.

26-10-00

Ya amaneció, todos estamos tristes y cansados, cada quien busca su atuendo negro; quisiéramos no estar en esta situación, llegó el carro fúnebre…todos se han marchado, la misa de cuerpo presente es a las 2:00pm. El ataúd ya no está, todos vamos para la iglesia, la familia se ha separado, unos en un carro, los demás en el bus que se alquiló. La misa ha comenzado, entre lágrimas y plegarias pasa el tiempo, veo a mi alrededor, mi madre está inconsolable, mis primos y mi tía tienen los ojos rojos e hinchados de tanto llorar, mi hermano trata de no hablar y yo me siento caer en el vacío. Llegamos al cementerio, el ambiente es extraño, mi familia llora sin parar, a mí me duele la cabeza; ya están bajando el ataúd, es el momento más feo que pasamos; todos nos inclinamos a recoger un poco de tierra y una rosa, todos juntos las lanzamos, siendo este el ultimo adiós.

25-01-09

En fin, las cosas han cambiado, ya no tengo a esa viejita que me cuidó por diez años, el vacío es grande, pasamos días de soledad. Todos crecimos, cambiamos y empezamos a olvidar, pero por más que pasen los años el recuerdo de mi abuela vivirá en mi corazón.