¡Que agotamiento! Jamás me dejas descansar. Ya han pasado dos días desde que me cargaron. ¿Qué acaso olvidaste quien soy? Mi batería en la parte superior derecha te indica que estoy descargado. ¡Ya era hora… Vane! Por fin me conectaste a mi cargador.
Por la noche me enfrento a la oscuridad, allí me doy cuenta que el cielo no es mas que una copia de tu alma, y que ves las cosas como crees que son.
¡Mensaje…! ¿Qué pasa…? ¿Tan temprano…? No lo puedo creer, es sábado y son las
Ya han pasado las horas y yo sigo encerrado en tu cartera. ¿Qué estas haciendo…? Veo la luz, tus suaves manos se aproximan para tomarme… Haaa!!! Es hora de hablar; marcas mis números con cuidado para no dañarme, esperas poco tiempo a que te contesten, y le das rienda suelta al habla. Después de cada llamada o mensaje me doy cuenta de lo que sientes.
Soy tu confidente. He vivido junto a tì la dificultad de tus verdades. Eso sin mencionar las palabras que te entregaron las sonrisas…
Ahora te veo en la distancia recorrida. Tú no eres mi dueña, eres el catalizador exacto de mi vida, la batería nuclear que da energía al viaje de mi existencia.

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